¿Deberías poner precios en tu web? Sí, también los que "dependen"
Por qué esconder precios te cuesta clientes, las objeciones de siempre y cómo publicar precios cuando cada trabajo es distinto.
Sí. Pon un número en tu web. Aunque cada trabajo sea distinto, aunque lo vea la competencia y aunque estés convencido de que va a espantar a la gente.
El motivo cabe en una frase: quien se va de tu web porque no encuentra un precio no te rellena el formulario para preguntarlo. Vuelve a Google y pincha en el siguiente resultado, el que sí se lo decía.
Ese contacto nunca lo ves. Por eso esconder precios parece no costar nada. Y cuesta.
El precio es lo primero que se busca
No es una intuición. Nielsen Norman Group, la consultora de usabilidad, lleva décadas observando cómo la gente usa webs de empresa, y su conclusión es clarísima: los clientes señalan el precio como la información que más necesitan, y en sus estudios la gente se frustraba y abandonaba las webs que no lo mostraban para irse directamente a una competidora que sí lo hacía.
Piensa en cómo lo haces tú. Estás comparando tres opciones para lo que sea: un gimnasio, una gestoría, la revisión de la caldera. Una pone un precio orientativo. Las otras dos dicen “pide presupuesto sin compromiso”. ¿A cuál llamas primero?
“Pide presupuesto” no suena a exclusivo. Suena a esto va a ser caro y me va a tocar una llamada incómoda.
Las objeciones de siempre, con honestidad
Siempre salen las mismas cuatro. Alguna tiene su parte de razón. Ninguna justifica dejar el hueco en blanco.
- “Cada trabajo es distinto.” Cierto. Así que publica una horquilla, un precio “desde” o tres trabajos típicos con lo que costaron. Nadie espera un presupuesto cerrado para una reforma. Quiere saber si hablamos de 800 € o de 8.000 € antes de pasarse 20 minutos al teléfono.
- “La competencia me va a rebajar.” Tu competencia ya puede saber tus precios: te llama haciéndose pasar por cliente. A quien de verdad le escondes los precios es al cliente que no va a hacer eso.
- “Va a asustar a la gente.” Va a asustar a quien no puede pagarte. Precisamente. Esa persona te iba a costar una visita, un presupuesto, tres llamadas de seguimiento y un no. Un precio publicado es un filtro gratis.
- “Prefiero explicar primero el valor.” Pues explícalo en la página, al lado del precio. Para eso está. El cliente que necesita una llamada para entender por qué vales lo que cobras no va a llamar: ya se ha ido.
Cuándo sí tiene sentido no publicarlos
Para ser justos, hay casos en los que “hablemos” es la respuesta honesta:
- Proyectos grandes y únicos en los que el alcance varía diez veces: una obra de local completa, un desarrollo de software a medida. Incluso ahí ayuda un “los proyectos suelen partir de”.
- Servicios regulados en los que dar precio sin valorar antes sería irresponsable, como parte de los servicios jurídicos o sanitarios. Aun así, puedes publicar lo que cuesta la primera consulta.
- Precios que cambian cada semana porque dependen del material. Publica la mano de obra y aclara que el material se presupuesta a coste.
Fíjate en que todas las excepciones tienen algo que se puede publicar. “Ninguna información” casi nunca es la única opción.
Cómo enseñar precios cuando cada trabajo es distinto
No necesitas una tabla de tarifas de empresa de software. Te basta con una de estas:
- Precio “desde”. “Revisión de caldera desde 90 €.” Sencillo, honesto y marca el suelo.
- Horquillas por tipo de trabajo. “Reforma de baño: normalmente entre 6.000 € y 14.000 €, según tamaño y acabados.” Y luego explica qué lo sube o lo baja.
- Ejemplos reales. “Pintar un piso de tres dormitorios, dos manos, paredes y techos: unos 2.400 €.” Lo concreto gana siempre a lo abstracto.
- Paquetes para el 80 % repetible. Casi todos los negocios tienen unos pocos trabajos que hacen sin parar. Ponles precio a esos y presupuesta el resto.
Colócalo donde la gente mira: una página de precios enlazada desde el menú y el número correspondiente en cada página de servicio. No hace falta montar una sección enorme; es una de las pocas páginas que de verdad se ganan su sitio en la web de un negocio pequeño.
Y di qué incluye. Un precio sin alcance es solo un número para discutir después.
El ángulo de la IA del que nadie habla
Cuando alguien le pregunta a ChatGPT o a las respuestas con IA de Google “cuánto cuesta un fontanero en Granada”, la respuesta se construye con páginas que contienen precios. Si la tuya dice “contacta con nosotros”, no hay nada que citar, así que la IA cita a otro. Y de paso lo nombra.
Los precios publicados son justo el tipo de contenido concreto, factual y citable que buscan los motores de IA. Es de lo más barato que puedes hacer para que ChatGPT recomiende tu negocio, y te lleva una tarde, no una estrategia.
Nosotros lo hacemos
Quedaría feo escribir esto sin precios en nuestra propia web. Así que los nuestros son públicos. Sí, la competencia puede verlos. Sí, hay gente que ve el número y se va. Esa gente nunca nos iba a contratar, y preferimos saberlo los dos en diez segundos que después de una llamada de 45 minutos.
Las llamadas que sí nos llegan empiezan en el sitio correcto: no con “¿cuánto cuesta?”, sino con “este es mi proyecto, ¿encaja?”. Es una conversación mucho mejor para todos.
Qué hacer esta semana
- Apunta los cinco trabajos que más presupuestas y lo que suelen acabar costando.
- Conviértelo en horquillas o precios “desde”, con una línea sobre qué hace variar el precio.
- Ponlo en una página de precios y en cada página de servicio relacionada.
- Observa si te llegan menos contactos pero mejores. Según nuestra experiencia, ese es el cambio habitual, y sale a cuenta.
Si tu web está montada de forma que añadir una página de precios es un suplicio de dos semanas, eso es otro problema que merece arreglarse, y forma parte de lo que miramos en los proyectos de diseño web.
Cuéntanos qué vendes y te ayudamos a decidir cómo publicar tus precios. O te decimos con honestidad si el tuyo es uno de esos pocos casos en los que lo correcto es “hablemos”.


