¿Cuántas páginas necesita tu web? Menos de las que te han vendido.
Casi todas las webs se presupuestan por páginas. El recuento honesto: cuáles dan dinero, cuáles son relleno y cuándo con una sola basta.
Pide presupuesto a tres agencias y las tres te lo van a montar igual: por páginas. Cinco páginas, diez páginas, pack “básico” y pack “profesional”. Es cómodo de vender y, de paso, te enseña sin decírtelo que más páginas es más negocio.
Pues no. Una página solo se gana el sueldo si responde a algo que alguien está escribiendo de verdad en Google. Lo demás es mobiliario. La mayoría de negocios de servicios necesitan entre una y ocho páginas reales — y las que facturan casi nunca son las del presupuesto.
Las páginas que sí trabajan
Para un negocio local o de servicios, este es el núcleo honesto:
- Home — qué haces, dónde lo haces y qué tiene que hacer el visitante. Sin bajar, en el móvil.
- Una página por cada servicio por el que quieras salir. No una sola de “Servicios” con seis cosas listadas.
- Sobre nosotros — la página de confianza. Caras, años, licencias, el pueblo del que eres.
- Contacto — teléfono, formulario, horario, zona de trabajo, mapa.
- Pruebas — reseñas, antes y después, trabajos hechos. Si eres pequeño, puede vivir en la home.
Cinco. Si vendes cuatro servicios distintos, ocho. Eso es una web completa y competitiva, y suele ser bastante menos de lo que te presupuestaron.
La que te cambia los números: una página por servicio
Este es el fallo de estructura número uno que vemos. Un negocio hace desatascos, calentadores y reformas de baño — y los tres tienen dos párrafos dentro de una única página de “Nuestros servicios”.
Google no posiciona negocios. Posiciona páginas, contra búsquedas concretas. Quien busca “cambiar calentador precio” necesita una página sobre cambiar calentadores: rango de precio, plazo, marcas, garantía. Una página compartida que menciona calentadores de pasada pierde contra el competidor que escribió 600 palabras centradas en eso.
Partir una página de servicios en cuatro es el trabajo de posicionamiento más barato que existe y no cuesta más que escribirlo. Es la columna vertebral de cómo montamos el SEO para negocios de servicios: una página, un trabajo, una pregunta bien respondida.
Páginas por localidad: la versión buena y la que te penaliza
“Hazme una página para cada pueblo de la provincia” nos lo piden todos los meses. A veces tiene sentido. Casi siempre es una trampa.
Una página de localidad funciona cuando tiene algo realmente local dentro: trabajos que has hecho allí, los problemas típicos de esa zona, reseñas de esos clientes, tiempos de desplazamiento, normativa municipal. Eso es una página de verdad.
Falla cuando es la misma página con el nombre del pueblo cambiado. Google tiene un nombre para eso: páginas puerta, definidas en sus políticas de spam como páginas creadas para posicionar en búsquedas similares que llevan al usuario a algo peor que el destino real. El mismo documento cubre ya el abuso de contenido a escala: generar páginas en masa, con IA o sin ella, para manipular el ranking.
La regla práctica: haz una página de localidad solo si puedes escribirla sin usar buscar-y-reemplazar. Tres reales le ganan a cuarenta clonadas, siempre. Y si lo tuyo es la visibilidad local, tu ficha de Google y el pack local mueven más dinero que un muro de páginas de pueblos vacías.
Cuándo una sola página es suficiente de verdad
Una web de una página es una decisión legítima, no un apaño barato, cuando:
- Vendes una cosa en una zona. Un oficio, una ciudad.
- Casi todo tu tráfico viene de Google Maps, Instagram o el boca a boca, y la web solo tiene que convertir a alguien que ya te conoce.
- Necesitas estar online este mes, no el trimestre que viene.
La pega, dicha claramente: una página posiciona más o menos para una cosa. Perfecto si eres una cosa. Empiezas ahí y vas añadiendo páginas de servicio según creces — una web bien hecha te deja hacerlo sin reconstruir nada, que es justo una de las cosas que conviene preguntar antes de contratar a nadie (aquí están las otras seis).
Dónde encaja un blog (y cuándo pasar de él)
Un blog no es un número de páginas, es un compromiso. Seis artículos publicados de golpe hace tres años te perjudican: fechas viejas, respuestas flojas, nadie en casa.
Sáltatelo si no vas a publicar durante al menos seis meses. Si vas a hacerlo, los que pagan son los que responden preguntas de comprador: cuánto cuesta, cuánto tarda, cómo elegir, qué sale mal. Esos los leen los clientes y los citan las IAs, que es cada vez más de donde sale la recomendación.
Las páginas que no necesita nadie
- “Nuestro proceso” como página aparte. Es una sección dentro de cada servicio.
- Página de equipo para un equipo de dos. Las caras van en Sobre nosotros.
- Galería sin contexto. Doce fotos sin explicación son decoración; tres trabajos contados con el problema, la solución y el precio son prueba.
- “Bienvenido a nuestra web”. A quien te lo proponga, dile que no.
- Una página por variación de palabra clave. “Fontanero Granada” y “servicios de fontanería Granada” son la misma página.
Quitarlas no es solo orden: cada página que mantienes es una página que alguien tiene que mantener, y el mantenimiento y el hosting son donde las webs baratas se vuelven caras. Hicimos las cuentas en cuánto cuesta una web profesional.
Preguntas frecuentes
¿Una web más grande posiciona mejor? No. Google posiciona páginas contra búsquedas, no webs por tamaño. Ocho páginas buenas ganan a cuarenta flojas, y las flojas pueden arrastrar al resto.
¿Cuántas páginas debería tener un negocio local pequeño? Normalmente de cinco a ocho: home, una por servicio, sobre nosotros, contacto y pruebas. Páginas de localidad solo donde tengas contenido realmente local.
¿Puedo ir añadiendo páginas con el tiempo? Sí, y es la forma correcta de crecer. Añade una página cuando añadas un servicio o puedas responder a fondo una pregunta real de cliente, no para llegar a un número.
La versión corta
Deja de comprar páginas. Compra respuestas. Cada página de tu web debería ser la mejor respuesta de internet a una pregunta que tu cliente está haciendo de verdad — y si eso son cinco páginas en vez de quince, acabas de ahorrar dinero y de llevarte una web más rápida de regalo.
¿No sabes cuáles te faltan y cuáles sobran? Mándanos tu URL y te lo decimos claro, incluido “no necesitas una web nueva” si esa es la respuesta. Mira cómo construimos o pregúntanos directamente.


