¿Te está recomendando ChatGPT? La comprobación de 30 minutos
Cómo saber si las IAs nombran a tu negocio: qué preguntar, dónde probarlo y cómo interpretar los resultados sin engañarte.
Comprobar tu posición en Google te lleva cinco segundos. Escribes la búsqueda, bajas por la página y ahí estás. O no estás.
Ahora responde a esta otra: cuando alguien le pregunta a ChatGPT «¿qué fontanero me recomiendas en Granada?», ¿sale tu nombre?
La mayoría de los negocios no lo sabe. No es que tenga una idea aproximada: no tiene ni idea. Y es un punto ciego raro, porque cada vez más gente empieza a buscar proveedor en una ventana de chat que no muestra diez enlaces azules. Hay una respuesta, nombra a dos o tres empresas, y el resto no existe.
Así se comprueba dónde estás tú. Media hora y cero euros.
Paso 1: pregunta como pregunta un cliente
El error más común es buscarte por tu propia marca. Escribes «qué sabes de Fontanería Acme», ChatGPT te recita tu página de inicio y concluyes que todo va bien.
Esa prueba no demuestra nada. Nadie que no te conozca escribe tu nombre.
Prueba las preguntas que se hacen antes de saber que existes:
- «¿Cuál es la mejor empresa de [servicio] en [tu ciudad]?»
- «Tengo [problema concreto] en [tu ciudad], ¿a quién llamo?»
- «Recomiéndame un [gremio] de confianza en [barrio]»
- «¿En qué me fijo al contratar un [servicio] en [ciudad]?»
- «[Competidor] u otras opciones en [ciudad]»
Apunta entre cinco y diez. Y usa las palabras de tus clientes, no las de tu página de servicios: «atasco en el desagüe», no «soluciones integrales de saneamiento».
Paso 2: pruébalas en más de un sitio
ChatGPT no es todo el mercado, y cada asistente bebe de un índice distinto. Pasa las mismas preguntas por:
- ChatGPT con la búsqueda activada
- Perplexity, que es el que más citas enseña — verás qué páginas se está creyendo
- Los resúmenes con IA de Google: busca normal y lee el bloque de arriba
- Gemini y Copilot si quieres la foto completa
Hazlo con la sesión cerrada o en incógnito. Si no, tu propio historial inclina la respuesta hacia el negocio que llevas toda la semana mirando: el tuyo.
Y repite cada pregunta dos o tres veces. Estos sistemas no son deterministas: la misma consulta puede dar nombres distintos según el día. Lo que estás midiendo no es una posición, es una frecuencia. Salir en cuatro de cinco intentos es una posición real. Salir una vez es ruido.
Paso 3: interpreta lo que sale
Solo hay tres resultados posibles, y cada uno significa algo distinto.
Te nombra. Bien. Ahora mira cómo. ¿La descripción es correcta? ¿Cita una página tuya, un directorio o un portal de reseñas? Si la IA te describe a través de un perfil de terceros, ese perfil está haciendo tu marketing y tú no lo controlas.
No te nombra a ti, pero sí a la competencia. La pregunta útil no es «por qué yo no», sino «qué tienen esos tres que yo no tenga». Casi siempre es aburridamente parecido: más reseñas, páginas de zona de servicio más claras, presencia en los directorios y listados locales de los que el modelo aprendió. Las IAs nombran marcas que pueden describir con seguridad, y esa seguridad nace de la repetición entre fuentes.
No nombra a nadie de tu zona. El asistente se escurre y sugiere «mira en Google Maps». Es la mejor noticia de la lista: la categoría está vacía en tu ciudad y ser el primer negocio fácil de nombrar es una ventaja real y barata.
Paso 4: comprueba que la IA pueda leerte
Si eres invisible, descarta primero las causas tontas y luego las estratégicas.
Tu robots.txt. OpenAI tiene varios rastreadores y hacen cosas distintas: OAI-SearchBot es el que hace que aparezcas en las búsquedas de ChatGPT, y GPTBot el que recoge datos para entrenar sus modelos (OpenAI los documenta todos). Muchas webs bloquearon «los bots de IA» en bloque hace un par de años y se autoexcluyeron de las respuestas de ChatGPT sin querer. Son dos decisiones diferentes. Tómalas por separado.
Tus datos clave, en texto. Si tu dirección, tu zona de trabajo, tu teléfono y tus precios solo viven dentro de un widget de JavaScript, una imagen o un PDF, da por hecho que no existen. Texto en la página, o no ha pasado.
Tu identidad en una línea. ¿Puede una máquina sacar qué haces, dónde y para quién de tu portada en una frase? «Fontanería familiar en Granada capital y área metropolitana» se puede citar. «Excelencia y compromiso» no. Un archivo llms.txt es la forma más barata de servírselo en bandeja.
En qué no gastar dinero
Un poco de honestidad, que aquí el sector se está poniendo tontorrón.
No existe «ser el número 1 en ChatGPT». No hay panel de administración, ni formulario de alta, ni posición de pago dentro de una respuesta orgánica. Quien te venda una posición garantizada te está vendiendo una suposición.
Los paneles que miden «visibilidad en IA» sirven de verdad a escala: una marca nacional con decenas de consultas semanales. Si tienes un negocio local con una sede, una hoja de cálculo y media hora al mes te dan la misma información gratis.
Y la verdad menos glamurosa: lo que hace que una IA te nombre es casi todo lo que ya deberías estar haciendo. Datos coherentes en todas partes, reseñas reales que no paran de entrar, y páginas que responden preguntas de verdad en lenguaje claro. El GEO no es tanto un canal nuevo como una razón nueva para dejar de descuidar el SEO de siempre.
Hazlo este trimestre
Bloquea media hora. Diez preguntas, tres asistentes, una hoja de cálculo. Apunta quién sale y cuántas veces. Repítelo el trimestre que viene y tendrás algo que casi nadie en tu mercado tiene: una línea de tendencia de cómo te describen las máquinas.
Si prefieres no hacerlo tú, cuéntanos qué vendes y dónde y te pasamos la auditoría con lo que encontremos. Y si resulta que ya eres la respuesta en tu zona, también te lo diremos — y te diremos que te gastes el dinero en otra cosa.


