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← Blog GEO · 14 ago 2026

La IA no ejecuta tu JavaScript. Esto es lo que ve ChatGPT.

Google renderiza tu JavaScript. ChatGPT, Claude y Perplexity no. La prueba de 5 minutos para saber qué lee de verdad la IA en tu web.

Abre tu web en Chrome. Se ve estupenda. Cargan los precios, pasan las reseñas, aparece el widget de reservas.

Ahora desactiva JavaScript y recarga. Lo que sobreviva en esa pantalla es, más o menos, lo que ve ChatGPT cuando busca un negocio como el tuyo.

En algunas webs no sobrevive nada.

La versión de una frase

Googlebot ejecuta JavaScript. Los rastreadores de IA —GPTBot, ClaudeBot, PerplexityBot— no. Leen el HTML que envía tu servidor y punto: todo lo que un script añade después de cargar la página es invisible para ellos.

No es una teoría. Cuando Vercel analizó el tráfico real de rastreadores en su red, la conclusión fue tajante: ninguno de los principales rastreadores de IA renderiza JavaScript hoy por hoy. Se descargan tus archivos JS encantados —el de ChatGPT pidió JavaScript en torno al 11,5 % de sus peticiones, el de Claude en un 23,8 %— y luego no hacen absolutamente nada con ellos.

La otra mitad de la foto está en la documentación de Google: las páginas entran en una cola de renderizado donde un Chromium sin interfaz ejecuta el JavaScript antes de indexarlas. La misma página, dos lectores completamente distintos.

Por qué esto es peor de lo que parece

El fallo es silencioso. No hay error, ni aviso en Search Console, ni caída de posiciones.

Puedes estar en el número uno de Google —donde sí se indexa la versión renderizada de tu página— y no aparecer en absoluto cuando alguien le pregunta a ChatGPT quién hace urgencias de fontanería en su zona, porque la única versión que ChatGPT llegó a ver era un div vacío y una ruedecita de “cargando”.

Nadie te manda un informe de la respuesta en la que no saliste. Por eso esto pasa desapercibido durante años mientras todo el mundo discute sobre palabras clave.

Un matiz importante: Gemini de Google y el rastreador de Apple renderizan, porque van montados sobre infraestructura de navegador. Así que las respuestas con IA de Google pueden ver contenido que ChatGPT no ve. La brecha no es “IA contra Google” — es una grieta que parte a la propia IA por la mitad.

La parte honesta: la mayoría no tenéis problema

Aquí es donde tocaría decirte que tu web está rota y necesitas rehacerla. No lo vamos a hacer, porque en la mayoría de negocios pequeños no es cierto.

Si tu web es WordPress, Squarespace, Shopify, HTML plano o cualquier cosa estática, tu contenido está en el HTML antes de que se ejecute un solo script. Estás bien. Nadie necesita venderte una migración por esto.

Las que sí se llevan el golpe son las aplicaciones renderizadas en el cliente: desarrollos en React o Vue donde el servidor manda una cáscara vacía y el navegador monta la página. Es habitual en aplicaciones web, y cada vez más habitual en lo que te haya escupido un constructor de webs con IA en 20 minutos, porque esas herramientas adoran mandar un bundle de JavaScript donde bastaba con un párrafo.

Dónde muerde de verdad en una web normal

Incluso en una web perfectamente servida desde el servidor, el contenido comercialmente más importante suele ser justo el que añade un script:

El patrón es cruel: los datos que quiere un comprador son justo los que tienden a ser dinámicos, y lo dinámico es exactamente lo que no sobrevive al viaje.

La prueba de 5 minutos

Hazla hoy, en tu propia web, antes de pagarle a nadie por opinar sobre ella:

  1. Ver código fuente, no inspeccionar. Clic derecho → Ver código fuente de la página. Ese es el HTML crudo que manda tu servidor: la versión que ve la IA. Inspeccionar te enseña el DOM ya renderizado, que te hace quedar mejor de lo que estás.
  2. Ctrl+F a los datos que dan dinero. Teléfono. Ciudad y zona de servicio. Precios. Alguna reseña. Los nombres de tus servicios. Lo que no encuentres ahí, no está para las máquinas.
  3. O carga la página sin JavaScript. DevTools de Chrome → Ctrl+Shift+P → escribe “Disable JavaScript” → recarga. Lee lo que queda.
  4. Desde la terminal, si te manejas: curl -s https://tuweb.com | grep -i "tu teléfono". Sin resultado, sin contenido.

Lo que falte es tu lista de tareas. Suele ser más corta de lo que temes: un widget de reseñas que hay que sustituir por HTML real, una tabla de precios que conviene escribir a mano, un acordeón mal montado.

Cómo se hace bien

HTML servido desde el servidor primero, y JavaScript para mejorar la experiencia — nunca para entregar la frase que cierra la venta. Por eso todas las webs que montamos salen estáticas: el HTML que aterriza en la pantalla del visitante es el mismo que recibe el rastreador, sin paso intermedio de renderizado.

Encima de esos cimientos se apoya la capa de GEO — datos estructurados, hechos dichos con claridad y un llms.txt que le presenta el negocio a la IA directamente. Pero todo eso da por hecho que las máquinas pueden leer la página. Un schema precioso en una página que renderiza vacía es un cartel maravilloso en una habitación sin nadie dentro.

Haz la prueba. Si al ver el código fuente ya aparecen tu teléfono, tus precios y tu zona de servicio, aquí no tienes nada que arreglar y deberías dedicar la tarde a algo que importe más.

Y si no aparecen, mándanos la URL y te decimos exactamente qué falta y si es un arreglo de dos horas o un problema de verdad. Si es el arreglo de dos horas, te lo diremos, y se lo pasas a quien te hizo la web.

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