Tu nivel de optimización de Google Ads no mide cómo van tus anuncios
Google te llama para subirte al 100%. Qué mide de verdad ese número, qué recomendaciones merecen la pena y cuáles solo te hacen gastar más.
Arriba en tu cuenta de Google Ads hay un número en rojo o en naranja que dice 68%. A los pocos días te llama alguien de Google, muy amable, para ayudarte a subirlo al 100%.
Lo que no se dice en esa llamada: el nivel de optimización no mide cómo están funcionando tus anuncios. Mide cuánto se parece tu cuenta a la forma en que a Google le gusta que se lleven las cuentas. No es lo mismo, y en esa diferencia es donde el anunciante pequeño pierde dinero.
Qué es ese número en realidad
La propia documentación de Google lo dice, si la lees con calma: el nivel de optimización es “una estimación del rendimiento potencial” de la cuenta, va de 0% a 100%, y se calcula a partir de tu configuración, el estado de tus campañas y las recomendaciones que tienes pendientes.
Léelo otra vez: se construye con las recomendaciones que todavía no has aplicado. Ese número no sabe cuánto te cuesta un cliente. No sabe si las llamadas del mes pasado acabaron en trabajo cobrado. No sabe que la mitad de tus formularios son spam. Es un porcentaje de tareas pendientes disfrazado de métrica de rendimiento.
La prueba definitiva: si en lugar de aplicar una recomendación la descartas, el nivel también sube. Un número que mejora pulsando “no, gracias” nunca estuvo midiendo tus resultados.
Por qué te llaman
Quien está al teléfono no es tu gestor de cuenta, aunque la invitación del calendario lo llame así. Está en un equipo comercial —a veces de Google, a veces de una empresa externa con un guion delante— y le ha tocado tu cuenta porque has cruzado un umbral de gasto o porque llevas recomendaciones sin aplicar.
Eso no los convierte en unos sinvergüenzas. Suelen ser majos y algunos saben de la plataforma. Pero a nadie en ese puesto lo han ascendido por decirle a un anunciante que baje el presupuesto a la mitad y apague la concordancia amplia. Sus incentivos apuntan a un lado y los tuyos al otro. Cuando lo tienes claro, la llamada te sirve: solo tienes que llevar tú el boli.
Las recomendaciones que sí merecen la pena
No todo es venta. Algunas arreglan cosas que están rotas de verdad:
- Seguimiento de conversiones roto o sin configurar. Si Google te avisa de que no ve tus conversiones, arréglalo hoy. Hasta entonces, todo lo demás en la cuenta es adivinar.
- Eficacia del anuncio en los anuncios adaptables, cuando te pide variedad de títulos —no cuando te propone que se los escriba Google.
- Quitar palabras clave duplicadas o redundantes que están compitiendo entre ellas en dos campañas tuyas.
- Enlaces de sitio y textos destacados. Espacio gratis en la página de resultados. Escríbelos tú.
Esa es la lista honesta. Fíjate en que ninguna implica gastar más.
Las que te cuestan dinero en voz baja
Estas suben el nivel y te bajan el control:
- “Añade palabras clave en concordancia amplia.” La concordancia amplia le deja a Google decidir qué búsqueda es relevante. En una cuenta grande con miles de conversiones al mes, funciona. En una fontanería con once contactos al mes significa pagar por “cómo arreglar un grifo que gotea”.
- “Aumenta el presupuesto para captar más tráfico.” A veces es cierto. Pero la estimación que lo acompaña da por hecho que ese tráfico extra convierte igual que el actual, y casi nunca es así: las búsquedas baratas y con intención de compra ya las estás ganando. Hay un mínimo real que tu mercado exige, y ya hicimos esa cuenta con números; lo que no la hace es una tarjetita de recomendación.
- “Cambia a una estrategia de puja inteligente.” Bien si tienes volumen. Por debajo de unas 15–30 conversiones al mes el algoritmo no tiene señal suficiente y le has entregado tus pujas a cambio de nada.
- “Actualiza esta campaña a Performance Max.” El clic con más consecuencias de toda la interfaz. Le dedicamos un artículo entero.
Ve a mirar si Google te las está aplicando solo
Esta es la parte que casi nadie conoce. Google tiene una opción para que las recomendaciones se apliquen automáticamente en tu cuenta —en anuncios, pujas, palabras clave y segmentación— sin que tú toques nada.
Comprobar si la tienes activada te lleva cinco minutos. Entra en Recomendaciones, mira los ajustes de aplicación automática en la parte de arriba y fíjate en qué hay marcado. Luego abre la pestaña de historial y lee lo que ya se ha cambiado. Hemos abierto cuentas donde llevaban meses metiendo concordancia amplia y el dueño estaba convencido de que “Google Ads no funciona para su negocio”.
Y si tus anuncios van mal y estás a punto de culpar al canal, haz esa comprobación primero; después mira la página a la que llegan los clics, porque ahí suele estar el problema de verdad.
Qué decir en la llamada
Cógela. El conocimiento gratis de la plataforma es conocimiento gratis. Pero llévala tú:
Pídeles que abran el informe de términos de búsqueda y que te encuentren gasto tirado. Pregunta qué ha hecho tu coste por conversión en los últimos noventa días. Pídeles que te nombren una recomendación que reduzca tu gasto. Y no apliques nada durante la llamada: di que lo revisas, y luego descarta lo que no encaje. El nivel te subirá igual, que es justo lo que demuestra el argumento.
Una cuenta al 68% con un cliente a 40 € es mejor negocio que una al 100% con el cliente a 140 €. El número no lo sabe. Tú sí.
Si prefieres que estas llamadas las coja otro, de eso va nuestro servicio de Google Ads. Y si estás gastando por debajo del mínimo con el que la búsqueda de pago tiene sentido en tu sector, cuéntanos tus números y te lo diremos antes de que firmes nada.


